Microrrelatos marzo 2018

A pesar de que estamos ya a 8 de marzo (¡huelga!) éste es el primer microrrelato que cuelgo, el del día 1 lo considero de febrero. Ya, ya lo sé. Es que tengo limitaciones, ¿vale? Allá van los microrrelatos de marzo, espero que os gusten.

Semana 20: Salieron juntos cogidos de la mano.

Pagar las facturas

Salieron juntos cogidos de la mano después de limpiar el cuadrilátero, coserse las heridas y darse una ducha. Como cada noche, se llevaron el montante de la bolsa a casa. Abrazados en la cama, dijeron que sería la última vez; ya se las apañarían para pagar las facturas.

Estoy satisfecho a medias con el resultado.

Actualización 1: finalista semanal.

Actualización 2: ganador.

Pues nada, a la final mensual, creo. Sorprendido es poco, que de entre 906 microrrelatos enviados se queden con el mío es desconcertante, a pesar de que me guste.

Me da un poco de pena no haber disfrutado del momento como se merecía. Me llamaron el lunes a media mañana para decir que era finalista, otra vez a mediodía para hacerse una idea a grandes rasgos de quién era yo y, por último, a la hora del programa para entrar en directo. Sin embargo, ese día lo pasé en el hospital, con mi padre, y justo a la hora de Relatos en cadena en La ventana de La Ser, estaba esperando a que saliera de quirófano. Os podéis imaginar que no estuve especialmente lúcido, creo que dije un par de tonterías, alguna obviedad, frases hechas e incluso alguna incoherencia. De verdad que no me daba la cabeza.

En cualquier caso, mil gracias por la oportunidad de estar ahí. ¡Ah! Aquí puedes votar al que más te guste de cada mes.

Actualización 3: ¡A la final anual! Muchas gracias a las seis personas que leyeron el micro y votaron para contabilizarlo en el voto popular (lo digo sin ironía, lo valoro mucho). Como no hice ninguna promoción entre familiares y amigos y este blog no lo lee nadie, la cifra quedó un poco ridícula en comparación con los 185 y 150 votos que recibieron Paloma y Rosa, mis compañeras en la final mensual. Me quedo con que me votó la mesa de escritores al completo. ¡Gracias!

En la primera quincena de julio estaré con los demás finalistas en el estudio de Madrid de la Cadena Ser. Esta vez no se me olvidará, lo prometo.

Semana 21: Ya se las apañarían para pagar las facturas.

Desalojo

Ya se las apañarían para pagar las facturas. ¿Qué podía hacer yo? Obedecer. Para eso estamos. Aunque quizá no debería haber arrastrado a esa señora por el asfalto, creo que le rompí un brazo. Bueno, estos de la PAH siempre exageran. Si es que lo mío es el ariete, no contener a las multitudes; si Ramírez hubiera estado en su puesto, no en su casa… Aunque, en el fondo, me apetecía más verle la cara al echar la puerta abajo.

Qué raro es comenzar por la frase de un relato propio. El micro me gusta excepto por, al menos, un error garrafal que sabía que tenía que corregir y al final no hice: cambiar las siglas por el nombre con todas las letras, escrito como está carece de significado para todo aquel que no las conozca (Plataforma de Afectados por la Hipoteca). Pero como decía más arriba, no ha sido una semana fácil.

Semana 22: Pesaban muy poco pero aplastaban sueños.

Mala decisión

Pesaban muy poco pero aplastaban sueños y recuerdos. Cada neurona muerta por la quimioterapia se llevaba una parte de su vida. En la primera sesión olvidó el olor del césped recién cortado, en la última perdió el sabor de su primer beso. Como no mejoraba, los médicos decidieron abrir el cráneo y asomarse dentro. Cuando lo hicieron, las neuronas volaron y se apagaron los ojos que las veían alejarse.

Bueno, ha sido un mes interesante. En abril, más.

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