Microrrelatos enero 2018

Año nuevo. Otra vez. Éste es el 2018. Uno más que el año pasado, qué cosas. ¿Qué nos depararán los Relatos en Cadena de la ídem Ser? De momento, aquí están los míos.

Sí, ya sé, tengo el blog abandonado. ¿A quién quiero engañar?

Semana 14: Pestañeó dos veces para decir que sí.

A fondo

Pestañeó dos veces para decir que sí. Estaba decidido. Harto de todo, Juan contaba con la complicidad de su hermano Aarón, que estaba con él el día del atropello. Aquel camión destrozó las dos bicicletas y la espalda de Juan, inmóvil desde entonces. No podía seguir postrado sin hacer nada.

Aarón cargó con Juan, lo sentó en el asiento del copiloto y aceleró. Llegó a un cambio de rasante y tras él a un puente. Dio gas a fondo y derrapó. Cuando se detuvo el coche estaban frente al camión, aparcado ante una casa destartalada. Llamaron al timbre. El camionero abrió la puerta.

Empezamos el año con atropellos. Qué bonito.

Semana 15: Ya recogerían la mesa mañana.

Un día cualquiera

Ya recogerían la mesa mañana, pensó Ana. Sonó el timbre. Se levantó a ver quién era, corrió la mirilla y la cerró con un suspiro. A fin de cuentas, quizá no pudieran quitar la mesa. Las mochilas de los niños y la única maleta que tenía hacían cola frente a la puerta. “¡Nos vamos a casa de la abuela!”, dijo. Apagó la tele, cogió las llaves y miró por última vez el sobre con la citación del banco. “Lanzamiento hipotecario”. Lo rompió en cuatro trozos, escupió sobre ellos y abrió la puerta del piso con sus tres niños detrás.

La policía esperaba en el rellano.

Semana 16: Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada.

Ida y vuelta

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada abrazaron la bola de demolición hartos de tanta miseria. Llevaban años sin recibir más que telas de araña y ratas como conejos, que roían el rodapié hasta astillarlo. Atrás quedaron los tiempos de cobijar canicas, guisantes e incluso algún diente de leche entre sus ángulos. Sin embargo, cuando llegó al hora, el operador de grúa dudó: nunca fue tan feliz como en aquella casa de rincones olvidados.

¡Esto es todo en enero, amigos!

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