Microrrelatos abril 2018

Empezamos abril con la semana 23 de Relatos en cadena. Quedan tres meses de concurso y luego… ¡final anual! Me hace ilusión, creo.

Semana 23: Nos enviaban de una patada a las duras calles.

Contrato por obra

Nos enviaban de una patada a las duras calles después de cada obra a la cola del paro. Capataces, obreros o gruistas, lo mismo daba. Los sacos de escombro llenos de azulejos, las palas herrumbrosas y los cascos llenos de polvo permanecían tirados hasta que alguien los veía, se los llevaba y los revendía para sacar cuatro perras. Quizá ellos tuvieran alguna oportunidad de seguir siendo útiles.

Semana 24: Era nuestro sueño.

Era nuestro sueño desde que leímos It: conocer a Stephen King. Surcamos el océano, condujimos un Mustang y llegamos a Maine. Un lugareño con un traje de payaso al que le faltaba uno de los pompones que hacían de botón, nos dijo que no nos molestáramos: la supergripe había acabado con toda la familia King. Y con los los demás, ya que preguntan, dijo. Pero vengan, vengan conmigo: aquí abajo todos flotan. Vosotros también flotaréis.

Vaya. Te habrás quedado a gusto, pensarás. Bueno, esta semana de m*****a es lo que hay, lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir.

Semana 25: No seas impaciente.

Hora de comer

No seas impaciente, decía siempre la señorita. Le miraba a los ojos y sonreía, llenaba la cuchara de puré y se la acercaba a la boca. Una, dos, tres veces seguidas, hasta que a la cuarta él lanzaba un gemido. No seas impaciente, repetía la señorita, aún queda puré. Él oía la intención en el tono de ella, pero no le consolaba. En realidad, se estaba quemando la lengua. Lo que peor llevaba a sus treinta y siete años era no poder decírselo a la señorita.

No ha sido un mes inspirado, la verdad.

El de la semana 26 lo pongo en mayo, a ver si así consigo ordenar mejor los contenidos.

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